¿Tomaría un vuelo con el ojo de Irma mirando el avión?

September 8, 2017

Partida, Aeropuerto John F. Kennedy; destino: Puerto Rico; Vuelo 431, de Delta Airlines. Si se tratara de ofrecer los detalles de un vuelo, al llegar a las condiciones del tiempo a cualquiera se le pondría la carne de gallina. La tarde del miércoles, el vuelo 431 de Delta Airlines partió desde Nueva York hacia a Puerto rico con casi 200 personas a bordo. ¿Tomaría un vuelo con el ojo de Irma mirando el avión?

¿Lo grandioso de esta travesía?

La presencia en la zona de un peligroso huracán. Jason Rabinowitz, un tuitero fascinado por la aviación y que colabora para Forbes, narró en tiempo real la travesía del vuelo de Delta a través de Twitter. Fue el fanatismo de Rabinowitz por la aeronáutica lo que lo llevó a descubrir la presencia de una nave rumbo al aeropuerto Luis Muñoz Marín. Mientras algunos vuelos con igual destino dieron la vuelta, Delta heroicamente decidió seguir, desafiando a Irma, un huracán capaz de acelerar la velocidad de cualquier avión de gran tamaño.

Como una narración deportiva, Rabinowitz informaba en vivo para sus seguidores, a los cuales la travesía debió ser emocionante, pero también preocupante, al ver como la aeronave se acercaba a la zona externa de Irma. Pero la osadía de la tripulación del 431 de Delta no fue decidir aterrizar en San Juan, sino tomar la decisión de regresar con nuevos pasajeros al JFK cuando Irma apuraba el paso.

Parodiando la pregunta de Rabinowitz a sus seguidores: ¿Se atrevería usted a desafiar al más peligroso huracán del Atlántico y tomar un avión? ¿Cómo se sentiría en su asiento, sabiendo que un ojo gigante mira una diminuta nave desafiando a la madre naturaleza? El tuitero felicitó a la tripulación, a los controladores aéreos y demás involucrados en los dos vuelos. “Nuestro equipo meteorológico analizó con cuidado la información del tiempo, monitorizó el avance del huracán y colaboró con el resto de equipos para calcular si podían volver a volar  de forma segura”,  dijo al USA Today el vicepresidente de operaciones de Delta.

¿Y Jason Rabinowitz, se atrevería a tomar un vuelo en esas condiciones?

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