La desgracia de los puertorriqueños

November 14, 2017

 

Imágen digital.Puerto Rico facing a water crisis after Hurricane Maria – TODAY.com

Cuando en 1979 el huracán David azotó a la República Dominicana, fue tal la fuerza con que el fenómeno atravesó la isla, que muchos pensaron que República Dominicana, y sobre todo la parte sur del país, incluyendo Santo Domingo, no volvería a ser lo de antes. En esa ocasión, Puerto Rico se libró de la destrucción y la devastación de David. Lo que vivimos al huracán George en 1998, menos poderoso que David, pero también muy destructivo, supimos y vivimos como esos fenómenos pueden convertir en un desastre total a un país o a parte de este. George también fue benévolo con los boricuas.

Cuando David arrasó con Republica Dominicana, por supuesto era un país más atrasado y menos moderno, pero aun así los dominicanos poco a poco pudieron recuperarse. En el caso de George, hay que reconocerle al gobierno de Leonel Fernández que actuó con rapidez en la reconstrucción ante los danos que el huracán causo. En esta ocasión, lamentablemente, Puerto Rico fue embestido inmisericordemente por el huracán María, cambiándose los papeles, pues aun este fenómeno causó algunos daños en República Dominicana, estos fueron mínimos

No solo se trata de que la vida les haya cambiado a nuestros hermanos borinqueños, sino que parecería como si el pasar del tiempo se hubiera detenido bruscamente. Destrucción, hambre, falta de energía eléctrica, insalubridad, carencia de agua, miles de personas abandonando el país, es el panorama que allí se vive. Pero lo que más sorprende al mundo es que, siendo Puerto Rico un estado asociado del país más poderoso del mundo, a estas alturas la situación ni siquiera se ha aliviado para muchos habitantes de la Isla del Encanto. Luego de visitar el desastre, destaparse con declaraciones como decir que lo que vivieron los puertorriqueños no es nada comparado con Katrina, y después de lanzar rollos de papeles alegremente, luce que el presidente norteamericano olvidó la situación por la que atraviesa Puerto Rico.

El paso de María ha dejado un sabor amargo en los boricuas, pero más amargo es sentirse en el abandono, y ver que la ayuda oficial no acaba de llegar en su totalidad. Puerto Rico vive y esperamos que poco a poco ese hermoso pueblo supere la desgracia, igual que hicimos los dominicanos en dos oportunidades.

 

 

 

 

 

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