Para los laboratorios estar sano no es negocio

October 31, 2017

 

Imagen Digital:Over the Counter Medicine – YouBeauty.com

No importa qué tan difícil fuera la vida, ni qué tan duro fuera ganarse el pan de cada dia, nuestros antepasados no conocieron una serie de enfermedades que en la postmodernidad están atacando por todos los flancos al hombre y la mujer de hoy día. Por deducción, si no conocieron esos males de salud, tanto tampoco supieron cuáles eran los medicamentos para su cura o control. Si les dolía cabeza, la solución no era correr hacia una farmacia, sobre todo por una razón primordial: en su entorno no existían la farmacia. Muchas veces, el remedio a aplicar era casero, o sencillamente, el dolor de cabeza no les inquietaba. ¿Se imaginan a nuestros antepasados sentados frente a un médico, y que este les hablara de bipolaridad, depresión, ansiedad, estrés, hiperactividad, agotamiento físico?

La industria del petróleo y la de fabricación y ventas de armas, son dos de las más poderosas sobre la faz de la tierra, pero existe otra cuyos tentáculos y poder, tal vez no tan visibles, tienen una decisión casi fáctica en la vida y la muerte: vender pastillas, es decir, nos referimos a los laboratorios o compañías farmacéuticas. Se trata de grandes emporios entre cuyas a veces secretas paredes, la investigación y fabricación de medicamentos ya no es un muy humano negocio. Ya su misión no se reduce a poner en el mercado el calmante para el dolor de cabeza, sino también otro producto para atacar lo que posible causa del dolor, llámese estrés, ansiedad, agotamiento. Parecería que todo iba muy bien, hasta que llego el bombardeo de productos que son la “salvación” para atacar enfermedades modernas que, si bien es cierto podrían afectar nuestro diario vivir, habría que ver cual sería el resultado si no nos enterásemos de su existencia.

Imagen Digital:No sign of a sick day. | Young Wives Tale

El hombre y la mujer de hoy llevan vida agitada, acorde con los cambios y los avances que tienen efectos en su modus vivendi, efectos que traen algunos síntomas, síntomas que han tomado nombres. Ahora cualquier perturbación mental tiene un calificativo, y por supuesto, para ella hay un medicamento. Cabría preguntar si la industria, en algún momento, descubrió una magnífica oportunidad de invadir el mercado con productos “salvadores” haciéndose también una pregunta: ¿Y si creamos la enfermedad y de inmediato el medicamento?

 

 

 

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