¡No a las armas nucleares!

October 6, 2017

 

No podía ocurrir en mejor momento: el que tiene al mundo en suspenso por una posible guerra entre Estados Unidos y Corea del Norte, que no sólo sería catastrófica, sino que podría  desatar una infernal tercera guerra mundial.

Imágenes: Imágen digital. Amoris Laetitia is a ticking ‘atomic bomb’ set to obliterate. LifeSite.

La ICAN, ganó el más afamado (junto el de Literatura y el de Medicina) Premio Nobel: el de la Paz. Reconforta saber que esta vez de nuevo, el premio cayó en manos de individuos que uno siente que si lo merecen, como ocurrió cuando se lo entregaron a Barack Obama.

La ICAN, International Campaign to Abolish Nuclear Weapons (Campaña Internacional para abolir las Armas Nucleares), lleva a cabo un trabajo que promueve la abolición de las armas nucleares en todo el mundo. Fundada hace apenas unos diez años en Viena, y con sede en Ginebra, ICAN agrupa unas 300 oenegés. Aunque la institución no ha logrado que las grandes potencias, esas que tienen al mundo atado a un hilito con una mecha gigantesca que se desprende de un paquete de más de 15 mil armas nucleares, entren al acuerdo, ha conseguido bastante desde su fundación, como fue el impulso del tratado histórico firmado en julio pasado por 122 países para fomentar la prohibición de los artefactos nucleares.

Desde Hiroshima y Nagasaki, no ha habido otro hecho bélico tan lamentable relacionado con las armas nucleares, pero hay mentes, cabezas y grupos al acecho para sembrar el terror de las más terribles de las armas creadas por el hombre.

La ICAN se desenvuelve con un presupuesto de 1,2 millones de dólares al año, aportados principalmente por Holanda, Alemania, Noruega, La Santa Sede y Suiza. También contribuyen donantes privados. Lo más extraño de todo, es que países como Estados Unidos, Japón, Inglaterra y otros muy afectados por conflictos bélicos, no aparezcan en la lista de donantes.

Qué bueno que exista ICAN y qué satisfactorio que reciba el Premio Nobel de la Paz, en un mundo donde hay cabezas que no piensan en frío, sino con el mismo calor que generan esos artefactos capaces de arrasar el planeta en un abrir y cerrar de ojos. No podemos permitir que suceda otro Hiroshima.

Imágenes: Imágen digital. Study: long-term health effect of atomic bombs. Pulse Headlines.

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