Crimen en RD, otra joven de 16 años asesinada

September 13, 2017

Ser mujer entre 16 a 19 años y pertenecer a un extracto social de escasos recursos económicos, recientemente ha llevado horror y dolor a algunas familias de República Dominicana.  En días pasados, el caso Emely Peguero fue el más sonado, pero en los últimos meses, varias jovencitas, entre los 16 años y los 19 años, han sido salvajemente asesinadas. El caso Emely tuvo un gran impacto en los medios y llenó a la sociedad de mucha indignación, no solo porque ella estuviera embarazada, sino también porque en el crimen participó una mujer que además de política  es madre: Marilin Martínez, progenitora de Marlon Martínez, novio de la jovencita asesinada y principal acusado de su muerte.

En junio pasado, en Santiago fue Siri Lucero Vázquez (16 años), asesinada en una cabaña por un hombre de unos 50 años. Buscando dar con el cuerpo de Emely Peguero, las autoridades encontraron quemado el de Dioscary Gómez (17 años), de cuyo crimen está acusado su padrastro. En San Cristóbal, Rosalina Yan Pérez (19 años) fue asesinada y enterrada por su ex pareja. El último caso lamentable es el de Kimberly Adón, quien salió de su casa con un grupo de amigos, apareciendo luego muerta  en un hospital de la capital. Kimberly pretendía ser arquitecta, pero el destino tuvo un diseño macabro, pues según las investigaciones, dos hombres acabaron con su vida al ella negarse a ser violada, haciendo creer después que todo se trató de un accidente de tránsito.

En conclusión, la muerte o desaparición de jovencitas que rondan los 16 y 18 años es el pan nuestro de cada día y cabe preguntar: ¿qué está pasando en República Dominicana, que estos hechos aparecen en los diarios, sin que  los mismos tenga un gran impacto o sin que sean vistos como algo fuera de lo normal? ¿Lleva la descomposición social a no reaccionar ante estos hechos? Siri, Emely, Dioscary, Rosalina, Kimberly, vidas jóvenes, marchitadas, apagadas. Además del pesar y el dolor que generan su espantoso final,  hay que sumar que tal vez los familiares de algunas de ellas nunca vean la justicia llegar.    

Tenemos que cuidar de nuestra juventud Dominicana, las niñas y las mujeres que vemos como en esta foto. Todas son dignas de justicia, todas son dignas de tener unas vidas largas y llenas de amor. Ni por un instante está bien hecho la violencia hacia la mujer Dominicana, la mujer extranjera o la mujer punto. Ojala que noticias como estas paran de sonar, porque paran de suceder, cuidemos a la mujer Dominicana. Es nuestra responsabilidad ayudarlas si la vemos en peligro y es nuestro deber buscar justicia para estos crímenes.

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